Alumnas en curso de peluquería. Escuela Técnica nº 1  de Santiago. 1950

Escuelas técnicas femeninas

La educación técnica buscó entregar a la mujeres herramientas para cumplir de mejor forma sus funciones en el hogar, contar con un oficio y aumentar su nivel cultural.

Alumnas en curso de peluquería. Escuela Técnica nº 1  de Santiago. 1950

Las escuelas técnicas femeninas fueron creadas para otorgar a la mujer un papel en la industrialización del país. En ellas, las alumnas podían instruirse en distintos oficios abocados al sector manufacturero, entre los que destacan el de costurera e hilandera, pero también empleadas de oficinas del Estado, casas comerciales y cajas de ahorro (Godoy 1995).

La Escuela Profesional de Niñas de Santiago fue la primera en entregar educación técnica. Se fundó en1888 y luego se llamó Escuela Técnica Superior Femenina. Establecimientos similares se abrieron en Valparaíso y Concepción en 1897 y 1900. En total, se crearon cerca de 25 escuelas técnicas entre 1901 y 1906 (Godoy, 1995).

La formación de este tipo de establecimientos fue promovida por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), que buscaba mano de obra para industrializar el país (Godoy, 1995). Esta premisa se reflejaba fielmente en las reflexiones de las autoridades de la Escuela Técnica Superior Femenina en 1932:

«En la actualidad, todas las clases sociales, sin distinción de color político, reconocen la imprescindible necesidad de proceder a la industrialización del país. De ahí resulta la importancia ineludible de estudiar, organizar y normalizar los servicios educacionales para que pueda ocupar el lugar que le corresponde en el resurgimiento nacional» (Escuela Técnica 1932, 11).

El currículum original de la Escuela Técnica Superior Femenina incluía como materiasa a impartir: lencería, moda, bordado, guantería, cartonaje y marroquinería, cocina, y lavado y planchado. Se agregaban el ramo de dibujo y la enseñanza comercial. La formación entregada buscaba habilitarlas para desempeñarse en el sector manufacturero y producir a un bajo costo (Godoy 1995).

Se intentó así entregar herramientas para que las mujeres cumplieran con las funciones del hogar, contaran con un oficio para abrirse paso en la vida, y tuvieran una cultura general que les permitiera desempeñar mejor su papel en el Chile del siglo XX. El anuario de la Escuela Superior declaraba en su editorial que la intención era «formar la mujer industrial del mañana, pero la mujer culta en el más amplio sentido de la palabra», pues de ellas «depende el bienestar y la grandeza de la Patria» (1932, 6).

El acceso a la educación de hombres y mujeres era considerado fundamental, pero las propuestas de formación técnica no se distanciaban de la tradicional distinción de capacidades asociadas al sexo femenino y al sexo masculino.

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